jueves, 27 de mayo de 2010


Transcripción de los maullidos emitidos por el gato Play en sus largas jornadas nocturnas.

Domingo 16/Mayo/2010

Estoy despistado. ¿Hoy ya es 23 de junio? ¿Por qué tiran petardos? No me gustan, no me gustan. Me aterrorizan y me obligan a esconderme bajo el sofá.

¿Pero qué son esos gritos de los vecinos? ¿Se han vuelto aún más locos los humanos? ¡¡Aaaahhhhh, no!! Ahora lo entiendo. Acaban de gritar GOOOLLLLL. Vale. Es el estúpido deporte ese en que los humanos persiguen a una bola, que encima y, para más inri, empujan ellos mismos. Pero, pero, pero, pero ¿qué sentido tiene eso? Se cansan, se dan patadas, se tiran al suelo, se ensucian y sudan en pro de un balón. En estas ocasiones es cuando agradezco ser un gato - aunque sea asustado y bajo un sofá- y no humano. Bueno, para que nos vamos a engañar, casi siempre agradezco ser gato.
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Lunes 17 /Mayo/2010

Definitivamente, cada uno de mis muchachos es particular. Con sus bondades y sus manías, con sus pensamientos y sus creencias y, en este sentido, nuestra última incorporación, Claudia, sigue la misma línea peculiar: ¡Bienvenida Claudia a este mundo de locos! Porque si los humanos estáis zumbados, los creativos aún más. Y, tú, Playete, calma que pronto te tocará lidiar con dos más. ¡Qué digo: serán cuatro, dos adultos y dos cachorros humanos! Con lo poco que me gustan estos últimos. ¿Qué esperáis? Los cachorros humanos me hacen la competencia en carantoñas y atenciones y eso no lo puedo permitir. ¡Esto es una invasión humana total! ¡¿Aun no os habéis enterado que los gatos somos seres antisociales?!
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Miércoles 19/Mayo/2010

Sí, Playete, cálmate, no maúlles con esa tristeza o, al final, vendrá algún vecino y se quejará. Pero no lo puedo evitar. Fuentes fidedignas me han informado que por los territorios montbaenses –en esas utópicas colonias libres de mininos- anda suelto un asesino de gatos, y claro, tenía que ser humano. No quiero ni puedo generalizar, pero solo espero que la justicia felina caiga con todo el peso de la ley –felina, también- sobre ese infame. Y hablo sobre justicia y ley felina, porque la vuestra no tiene mucho sentido pues inhabilitáis a un juez que lucha por conocer y saber… ¡Qué raros que sois!... ¡Ay, mis pobres amigos montbaenses! ¡No os acerquéis a humanos y corred!
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Viernes 21/Mayo/2010

¡Qué interesante este artículo que ha dejado Claudia sobre la mesa de la salita! Habla de un gato japonés que también observaba y metía caña a los humanos. Si es que os lo merecéis. La diferencia es que este gato vivió en el siglo pasado. Imagínate, Playete, ya entonces la raza humana andaba extraviada. Y no te creas que han sabido enderezar el camino. Si yo pudiera ser como el gato de ese libro... ¡Muchas cabezas caerían! ¡Vivan los gatos filósofos que ponen orden en el mundo de los humanos!
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Martes 25/Mayo/2010

Mis chicos no tienen remedio. Mira que les he dicho que me pidan permiso para utilizar mi imagen. ¿Alguien cree que me han escuchado? ¡Claro que no! He sido prota en Biocultura. Después, a mi alter ego, Gato negro, lo han convertido en animación de video. Y ahora incluso soy un muñequito por obra y gracia de un futuro muchacho Play. En fin, que yo no sé para que maúllo si no me entienden. Aunque pensándolo mejor, un poco de protagonismo no está mal. ¡No, Playete, no, no caigas en la trampa humana de la fácil adulación!
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Jueves 27/Mayo/2010

Playete, silencio. Playete, no hables. Playete, que te han descubierto. Ahora gracias al vecino sordo –que ya tiene guasa que haya sido él- mis muchachos han descubierto que hablo por las noches y diálogo conmigo mismo. Shhh, shhh, Play. ¡Qué aún pensarán que estoy loco! Lo que ellos no saben es que si no fuera por estos diálogos internos que tengo conmigo mismo no podría sobrellevar y comprender el mundo de los humanos. ¡Aunque en el fondo estoy agotado de tanto humano y de escucharme a mí! Ahora guardaré silencio. Shhh, Playete, shhh.

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viernes, 30 de abril de 2010


Queridos seguidores felinos y blogueros humanos:

Aquí estoy de nuevo. Sé que han sido muchos días, muchas semanas en que no he dado señales de vida, pero estoy bien, a puntito de dar por zanjado este paréntesis de vida llamado cura de desintoxicación humana.

Creo que mañana ya me darán la patada en mis humildes nalgas y volveré con mis muchachos, a la agencia, a mi día a día. Eso sí, regresaré dispuesto a no convertirme nuevamente en títere humano.

Debo confesaros que mañana me dan el alta, pero no es un alta real. De hecho, me echan. Sí, tal como suena. Mi gato terapeuta, del que ya os hablé, dice que hemos llegado hasta aquí y que no existe terapia para que sea más felino.

Después de escribiros la última entrada, en la siguiente sesión con el terapeuta, en un arrebato de sinceridad, le confesé que me había comunicado con el exterior. Yo estirado en el diván y él acicalándose los bigotes, me miró y me soltó: ¡Eso no es propio de un gato, Play! Sí, él me llama Play, dice que Playete es ñoño, que me denigra como gato y además es un nombre impuesto por humanos. Yo no estoy de acuerdo con nada de todo esto, a mi me gusta Playete, porque indica cariño, pero pasé de llevarle al contraria porque igual tenía razón y yo estaba equivocado. Ahora me doy cuenta que no. Retomando la conversación, él me explicó que un auténtico gato aunque se hubiera equivocado o se hubiera saltado las normas, jamás lo hubiera reconocido. Tendría que haber sido capaz de engatusarle y engañarle. Dice que eso es un auténtico gato. Y está claro que yo no soy así.

Por ello, durante semanas, me ha sometido a tratamientos varios y a sesudas charlas en su diván. Me ha obligado a divagar por los jardines a la luz de la luna porque se supone que somos animales nocturnos –claro, eso, ellos, que duermen durante el día, pero yo en la agencia tengo demasiado trasiego para echar buenas siestas diurnas. Me han obligado a rascar en mobiliario urbano y propio en contra de mi voluntad y me han hecho practicar el engatusamiento, acercándome a extraños para dejarme tocar y cuando ya estaban encariñándose ―y yo disfrutando, para que nos vamos a engañar― me obligaban a bufarles y a sacarles las uñas en actitud irascible. ¡Uff, cómo me ha costado! Al final, lo he acabado haciendo, pero cada vez que ocurría yo sentía que iba en contra de mi mismo, que aquel no era el auténtico Play.

La semana pasada, tuve la última sesión con mi gato terapeuta y después de explicarle como me sentía, me dijo lo siguiente: Play, tú no tienes remedio. Tu bondad es irrompible y tu humanidad casi innata. Vamos que con un par de genes más, nazco niño y no gato. Total, me dijo que aquí en la clínica no podían hacer nada más y que me alentaba a marcharme la siguiente semana. No puse objeción. Ahora me siento mejor, mucho más fuerte, más equilibrado y con ganas de volver a ser el gato de la agencia, el gato muso, el gato de la buena suerte.

Curiosamente, cuando estaba a punto de salir de su despacho, el terapeuta me ha detenido y me ha dicho bien flojito al oído: Playete, sigue así. Tienes mucha suerte de tener este carácter. Sé que te sorprenderá que te diga esto, pero más de uno de nuestra especie quisiéramos ser así porque tendríamos mucho terreno ganado con los humanos. Tú que puedes convivir con ellos, aprende de ellos y enséñales que aunque gatos, también somos inteligentes, sabios y podemos mostrarles muchas cosas que ellos han olvidado.

Yo me quedé mirando sorprendido al terapeuta y le agradecí la estancia, y lo digo de verdad. Tomar distancia de mis rutinas ha sido una gran experiencia y me ha devuelto mi propio carácter. No sé si habré retornado a los instintos felinos, lo que sí es seguro es que he retornado a mis propios instintos, a los de Play o Playete ―como gustéis―, aquellos que me definen como ser. Y qué más da si soy gato negro, bueno y a veces peque de humano. Soy Play y he vuelto para seguir comprendiéndoos y metiéndome con vosotros porque, al fin y al cabo, alguien tiene que hacerlo.

PD: Un personal saludo y mucho ánimo para un juguetón y pequeño amigo, Piojo, para que te recuperes pronto y sigas engatusando a tu amita, Lore.

Ilustración by David.

Posted by Publicado por Play en 4:21
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jueves, 18 de marzo de 2010


Queridos seguidores felinos y blogueros humanos,

Como ya os comenté en la última entrada, hace unas semanas tomé la decisión de internarme voluntariamente en un centro de desintoxicación humana. Sí, lo sé, el nombre suena algo fuerte, pero es que en realidad, no hay mejor manera de definirlo. La idea es que uno acude a este centro para recuperar sus instintos felinos porque por lo visto somos muchos, cada vez más, los que necesitamos ser sometidos a estos tratamientos. Y es que el trato con los humanos está pervirtiendo nuestras facultades naturales.

A este centro acuden muchos gatos de manera voluntaria a dedicarse un tiempo exclusivo, alejado de humanos y amitos, que aunque nos quieren mucho, a veces se equivocan o nos hacen más mal que bien, eso sí, siempre de manera involuntaria. Los motivos principales para ser ingresados son dos: la tristeza o desazón que embarga a algunos gatitos, lo que llamáis vosotros como depresión humana y, la segunda causa, un problema de interpretación de roles: aquellos gatos que se creen humanos, niños o bebés, porque así los tratan sus amos. Claro esto provoca en los gatos una pérdida de personalidad fatal para su desarrollo y sus vidas. ¿Cuántas veces habréis oído a un amo decirle a su perro o gato: ¡¡Ay, mi niño guapo!! ¡¡Ayy, mi bebeito!! ¡¡Ayy, cuánto te quiere la mami!! Y cosas por este estilo que producen el trastorno denominado gatos humanos y que se manifiesta en aquellos gatos que no tienen conciencia de sí mismos y acaban convertidos en gatos-bebé, gatos-niño, gato-exclusivamente faldero. ¡Y claro dónde se ha visto que un gato no rasque, ni arañe, ni persiga cualquier cosa que revolotee y sólo permanezca en las faldas de alguien! Así que por estas dos causas principales los gatos nos sometemos a estos tratamientos.

En el centro es muy importante cumplir cuatro reglas básicas: 1. No tener contacto con humanos durante el tratamiento. 2. Hacer lo que realmente nos dé la gana, que equivale a decir, nada de obligaciones, todo placeres (largas siestas, comer a tutiplén, no tener que dar carantoñas a los amitos, etc.) 3. Rascar allí donde nos plazca sin temor a ser castigados, ni a estropear nada. 4. Mantener relaciones con otros gatos –relaciones anímicas, no penséis mal, muchachos- y compartir experiencias con los demás para volver a ser realmente felinos.

El tratamiento no tiene una duración determinada. Todo depende de tu evolución personal. Hay quienes están una semana, otros dos y otros, como yo, que ya vamos para las cuatro. Pero es que soy un caso complejo. Mi terapeuta, un gato sabio con años de vida y sabiduría a cuestas, ya me ha dicho que lo mío es complicado porque si normalmente los gatos que acuden a terapia están mal porque comparten vida con dos, tres o cuatro humanos a lo sumo, yo que la comparto con diez, imaginaos como ando. Dice que cada uno de estos humanos me ha transmitido sus miedos, sus neuras, pero que al mismo tiempo, han sido muchas personas dándome mimos y carantoñas. Me ha explicado que soy un gato terriblemente bueno, maleable e influenciable y que todo eso no es propio de los de mi raza. Total, su veredicto es que soy un gato mimado y consentido en estado depresivo, con pérdida de personalidad y carente de instintos felinos. ¡Vamos todo un cuadro para estudiar clínicamente! Y yo que sólo pensaba que estaba un poco triste y carente de ilusión con el blog. Es lo que tienen los terapeutas, siempre te sacan los traumas de esta vida, de la vida anterior y diría que hasta de la futura. ¿Vosotros creéis que estoy tan mal?

En fin, os seguiré contando mis historias en el centro y mi evolución, pero ahora me voy porque si me pillan comunicándome con el exterior, voy a tener un serio problema. Sin embargo, una reflexión final: ¿¿No creéis que algunas personas también os tendríais que someter a un tratamiento similar para recuperar vuestra esencia natural y vuestra humanidad?? Ahí lo dejo.

¡Mil gracias por vuestros mensajes de ánimo, especialmente, a Desiree, DVD, Anónimo y Bea!

Palabra de Playete.

Posted by Publicado por Play en 10:08
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